Analizando las radiaciones ópticas generadas por medios artificiales, nos damos cuenta que en nuestra vida diaria estamos expuestos en mayor o menor medida a algunas de estas fuentes. Así, por ejemplo, estamos rodeados de pantallas de ordenador, iluminación artificial, proyectores, televisores, etc.

Aunque las radiaciones ópticas artificiales no poseen suficiente energía para provocar la ionización de la materia sobre la que inciden, la exposición a este tipo de radiaciones puede provocar otros efectos sobre la salud de las personas, produciendo lesiones en los ojos y/o en la piel. Es por ello que controlar la exposición a este tipo de radiaciones es fundamental para salvaguardar la seguridad y salud de los trabajadores expuestos a este tipo de riesgos.

Conscientes de la importancia de conocer estos factores para la adecuada gestión de los riesgos laborales asociados a la exposición a radiaciones ópticas artificiales, se presenta esta Guía.

Cliente: Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo de la Comunidad de Madrid

Comunidad-Madrid